¿Qué significa ser maestro? - Periódico El Gran Chaco - Noticias de Yacuiba, Gran Chaco, Tarija, Bolivia y el Mundo.

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¿Qué significa ser maestro?

 


DELMAR APAZA LÓPEZ

Ahora que las vicisitudes son mayores y las circunstancias no necesariamente acompañan los deseos de quienes procuran asimilar conocimientos, vale la pena reflexionar sobre qué significa ser docente en tiempos de virtualidad y crisis sanitaria. Para responder a esta aparente fácil inquietud, se deberá partir de tres preguntas colaterales básicas: 1) ¿Quiénes son maestros?; 2) ¿La educación persigue los mismos fines que las personas que acuden a centros de formación primaria secundaria o universitaria? y 3) ¿Quiénes son los protagonistas de la educación?

Respondiendo a la primera cuestión, la mayor parte de los que enseñan lo hacen circunstancialmente, no porque el ser docente sea su principal fuente de ingresos o de pasión y vida. Dada la naturaleza de nuestra sociedad y la precariedad del sistema educativo, no se pondera al docente como valioso para el sistema social, dejándolo de lado y creyendo que su rol es mecánica, complementaria o incluso residual, ya que el objetivo de su existencia sería la validación del sistema mismo, no el procurar conocimiento.

Por eso es que, en el nivel primario y secundario, nos encontramos con mujeres y varones que quisieran haber alcanzado otros fines, pero el “salario seguro” hizo que tomaran el camino de la docencia, encontrándonos con muy pocas excepciones de dedicación y vocación. No vaya a creer el lector que la situación es mejor en colegios privados o de convenio, pues en muchos casos el formalismo de la currícula o la presión de los padres de familia limitan el campo de acción docente. En el sector universitario, si bien hay notables diferencias entre universidades públicas y privadas, hace ya mucho que las primeras dejaron de ser lo que eran en los años 70 u 80 del siglo XX, siendo ahora un microcosmos político de círculos de poder que buscan reproducirse, antes que gestionar conocimiento en las mentes jóvenes que aún creen en la profesionalización. En las universidades privadas, generalmente se encuentran colegas “adaptados a los requerimientos” de la institución, del jefe de carrera o de los estudiantes que suelen entender con una cerrazón muy notoria que lo importante es el título, no aprender. Con todo y ello, serán maestros quienes de una u otra forma tienen la oportunidad de ejercer un apostolado muy recriminado que antes de ser resaltado es tachado de imperfecto y falto de comprensión hacia los estudiantes de turno. Entonces, no sería el nombre de maestros, sino tal vez de conductores, inductores de que se haga algo, en comisión de obtener la evidencia que diga que se hizo algo.

Respecto a la segunda pregunta, no toda persona inscrita en educación regular, primaria o secundaria, sabe por qué esta allí, siguiendo una especie de monotonía de lo que se supone debería estar haciendo un niño, joven o señorita en edad escolar o universitaria. Por lo tanto, la educación persigue un norte claro desde la óptica de la cultura civilizatoria occidental, el cual es promover una transformación real del ser humano que acude en busca de conocimiento. Esto contradice los deseos de la gran mayoría de personas que acuden por estatus, por generar mejores ingresos, por adherirse a la formalidad laboral en tal o cual carrera que genera dinero, pero no comprendiendo el por qué debe uno estudiar. De ello se colige que hay un abismo de diferencia entre el fin de la educación y lo que realmente buscan las personas en un colegio o universidad.

Por último, sobre los protagonistas de la educación, muy a pesar de la importancia que se atribuyan estudiantes y docentes, en Bolivia, se han constituido en el centro del proceso educativo, los administrativos, el sistema, en otras palabras, el formalismo educativo que “controla, vigila y castiga” a quien se sale del orden establecido, como diría el acertado filósofo francés Michel Foucault. Empezando por el Ministerio de Educación, continuando con los vicerrectorados académicos, jefes, directores o coordinadores, ninguno trabaja en procurar condiciones óptimas de generación de educación, instituyendo un caos, en el caso del ministerio, pues no ordena cómo deberían formarse los niños y jóvenes en tiempos de virtualidad, dejando en manos de estos burócratas escolares o universitarios, que impongan horarios extensos, continuas regulaciones sobre cómo deberá enseñarse a estudiantes, con qué plataforma o medio de comunicación sincrónica, obligatoriedad de grabaciones de clases y un largo etcétera de cargas para “crear un nuevo profesional” a través de la enseñanza.

Con todo, se debe aclarar que no todas las universidades y colegios son iguales, ni toda persona carece de ubicación respecto de qué se debería estar haciendo en un centro educativo, sin embargo, hay un desapego, una ausencia de pasión por forjar personas lo más completas posibles, tomando en cuenta las actuales condiciones de la humanidad. Ante esto y para provocar una reflexión final en usted querido lector, ser maestro significa mucho más que lo le dejan hacer, mucho más que lo que vemos en nuestra realidad y mucho más que lo que piensan y dicen los estudiantes.

 

El autor es abogado y politólogo.

 

¿Qué significa ser maestro? Reviewed by Jorge Molina on 6/10/2021 Rating: 5   DELMAR APAZA LÓPEZ Ahora que las vicisitudes son mayores y las circunstancias no necesariamente acompañan los deseos de quienes procuran...
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