El pecado de ser mujer - Periódico El Gran Chaco - Noticias de Yacuiba, Gran Chaco, Tarija, Bolivia y el Mundo.

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El pecado de ser mujer

 


María José Guillén Gisbert

 

A lo largo de la historia, la sociedad patriarcal ha sido base fundamental para la crianza y enseñanza a la niñez y adolescencia. Pero a pesar de esto, la mujer, conforme pasaba el tiempo, empezó a alzar la voz en contra de este sistema de imposición y dominación. Desde el momento en el que un ser humano nace, se le explica en base a estereotipos que suponen distintos roles de comportamiento, que la niña es el sexo débil y el niño es el sexo fuerte, por ejemplo.

De igual forma, cuando crece bajo estos parámetros, el hombre puede tener una vida sexual activa, mientras que la mujer está coartada en su sexualidad como si su único propósito fuese el de concebir vida. En la Biblia, se lee cómo Eva, al comer la manzana prohibida, condenó a todas las mujeres a un sufrimiento que en el futuro serán la menstruación y el parto. Con este pensamiento, las personas crecen con cierta repulsión hacia ello, incluyendo el personal médico, y esto provoca que se cometa la violencia obstétrica.

La violencia obstétrica llega a ser un abuso físico, sexual o verbal, que se produce principalmente en el momento del parto, como si este fuera un acto de humillación. No es extraño escuchar testimonios de mujeres a las que se obliga a parir sin anestesia, junto al comentario “eso debiste pensar antes de tener sexo”. 

Entre otros comentarios ofensivos y agresiones de índole sexual, son sometidas a procedimientos médicos sin consentimiento, como la episiotomía innecesaria y la cesárea forzada, entre otros. También son obligadas a aguantar el dolor físico, o extenderlo hasta que llegue el médico. 

La mujer no se convierte en un ser superpoderoso al dar a luz, y tampoco debería ser castigada por ello, pero parece que la gente se empeña  en darlo a entender como tal, forzando el consentimiento de la mujer o dando información deficiente y, en algunos casos, reteniendo a la madre o al bebé si no tiene dinero para pagar el procedimiento, como si fueran objetos y no seres humanos.

La ONU reconoce la violencia obstétrica desde el 2009, aun así, hay gente que no identifica su existencia y mira todo lo que tiene que ver con este tema, con rechazo o asco. El tener la menstruación y el dar a luz no son acciones que van más allá de la realidad biológica de ser mujer, mucho menos para sentir asco. Tampoco se debe sentir la obligación de padecer dolores o culpabilidad por ejercer tu derecho a la libre sexualidad. El estar embarazada, a cualquier edad o circunstancia, no debería ser criticado porque la gente llega a verlo como un castigo por haber tenido relaciones sexuales, además de tachar de tontas a las mujeres. 

En Bolivia, más del 60% sufre este tipo de violencia, especialmente en los hospitales públicos, donde el no ser atendidos o tratados de esa manera está muy normalizado.  No tener recursos, ser mujer y tener cierta edad no le da derecho a nadie a tratarnos con violencia. 

El conocer en qué consiste la violencia obstétrica puede reducir este porcentaje porque muchas mujeres no se enteran de lo que sufrieron, ya que se lo normaliza, en especial por la manera que fuimos criadas. El ser mujer no es motivo para sufrir ningún tipo de violencia, y el reconocerlo es una manera de poder pararlo. El machismo está presente día a día, inclusive en el momento de dar a luz o con cuidados básicos, motivo por el cual la mujer llega a creer que estas prácticas son correctas, cuando ninguna debería verlo como normal. Basta de anécdotas, empecemos a levantar la voz y a pedir justicia.

#ForoFeminista

María José Guillén Gisbert 

Estudiante de comunicación corporativa y activista feminista.

El pecado de ser mujer Reviewed by Jorge Molina on 6/21/2021 Rating: 5   María José Guillén Gisbert   A lo largo de la historia, la sociedad patriarcal ha sido base fundamental para la crianza y enseñanza a...

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