Niños, las voces que más callan la violencia - Periódico El Gran Chaco - Noticias de Yacuiba, Gran Chaco, Tarija, Bolivia y el Mundo.

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Niños, las voces que más callan la violencia

21 niños y niñas han sido asesinados en Bolivia, entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2022. En comparación con la gestión 2021, cuando en el mismo periodo de tiempo se reportaron 16 casos, este año hubo un aumento del 23% en los casos de infanticidio. 

Los niños, los más propensos a sufrir violencia, y peor aún, quienes más tienden a callar, son uno de los grupos más vulnerables a sufrir constantes agresiones físicas incluso de tipo sexual, que en muchas ocasiones los llevan a una muerte lenta y trágica.

Bolivia muestra cifras alarmantes de incremento en agresiones y muertes de niños en el primer semestre de 2022.

INCREMENTO ALARMANTE

21 niños y niñas han sido asesinados en Bolivia, entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2022. En comparación con la gestión 2021, cuando en el mismo periodo de tiempo se reportaron 16 casos, este año hubo un aumento del 23% en los casos de infanticidio. 

El departamento de La Paz registró este año 7 víctimas, Potosí 5, Cochabamba 4, Santa Cruz 3, Oruro 1 y Tarija 1. 

Según datos del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), las autopsias revelaron que ocho niños fueron estrangulados o asfixiados, cinco fueron asesinados a golpes, cinco fueron envenenados, dos fueron apuñalados y la causa de muerte de otro, aún está en proceso de investigación.

Varios de los casos reportados, revelaron durante las investigaciones que estas víctimas sufrían violencia sistemática por parte de sus tutores o algún otro familiar cercano, algunos fueron victimado por sus propias madres y padres.

EMIR

Uno de los casos que más estremeció a toda Cochabamba fue el del pequeño Emir de dos años que murió a manos de su propia madre a mediados del mes de junio en la zona de Alto Salvador.

Sus familiares cuentan que la mamá, autora confesa, tiene problemas mentales y, por ese motivo, el pequeño, de dos años y cuatro meses, estaba al cuidado de su abuela adoptiva.

Emir era un niño alegre. Su abuela Justina, quien crío a María Magdalena sin ser su madre biológica, no encuentra consuelo. Llora la partida del niño que cuidó desde su nacimiento.

El sábado 11 de junio, Justina dejó a su nieto durmiendo, pero, casi una hora y media después, volvió y lo encontró sin vida recostado en su cama. Salió temprano, a las 05:20, con la intención de hacer rápidamente sus compras en el mercado y retornar a su hogar antes que su niño despierte.

La escena que encontró en su domicilio ubicado en el barrio Villa Alto Salvador, al sur de la ciudad de Cochabamba, fue desgarradora. María Magdalena le confesó, con una sonrisa en el rostro, que había acabado con la vida de su hijo para que “no esté con su papá”.

El niño tenía cuatro cortes en el cuello provocadas con un cuchillo. A Justina no le quedó otra opción que llamar a la Policía, reportar el asesinato de su nietito y entregar a la mujer, que cuidó desde niña como a su hija biológica, para que sea juzgada.

Según testimonios de familiares, María Magdalena tiene problemas mentales. Su situación se agudizó hace más de un año. Comenzaron a tener conflictos por su carácter y sus repentinos cambios de estado de ánimo que impidieron que asuma una maternidad responsable. 

María Magdalena tenía problemas económicos. La mujer, de 28 años, pidió en enero de 2020 ayuda a la oficina de Servicios Legales Integrales (SLIM) para demandar una asistencia familiar que luego fue homologada, informó la jefa de esa dependencia, Tatiana Herrera. Los conflictos que tenía se fueron agravando hasta que Justina, en agosto del mismo año, les hizo conocer que su hija presentaba problemas de carácter. 

Al respecto, el padre de Emir contó que personal de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia (DNA) lo contactó para hacerle conocer que la madre de su hijo tenía problemas mentales y que debía recoger al niño, pero cuando se apersonó a oficinas de la plaza Colón le comunicaron que el menor había sido transferido a la DNA de Valle Hermoso. Dijo que buscó a Justina para llevarse a su hijo, pero ella no se lo entregó argumentando que la DNA dejó al menor a su cuidado. “(Los funcionarios) no me entregaron a mi hijo. Me dijeron que entre un año y medio o dos años (demoraría ese proceso). En tanto, la tutela la tenía su abuela”.

ASHLYN

La pequeña Ashlyn tenía 1 año y 10 meses. Ella vivía con su mamá y su padrastro en una casa alquilada en la zona de Cerro Verde.

A fines del mes de marzo, las personas que deberían cuidarla la llevaron sin signos vitales a un centro de salud de la zona sur. Argumentaron que se había caído a una fuente desde una altura de 2 metros. Lamentablemente, no pudieron reanimarla. Sin embargo, al realizarle un examen físico descubrieron que tenía marcas de golpe en todo su cuerpo.

Fue infanticidio, así se investiga el caso desde la Fiscalía, la Defensoría y la Policía. La bebé murió a causa de una hemorragia interna y golpes en el estómago y las extremidades.

Según el examen externo, la pequeña tenía una equimosis verdosa en la región parietal izquierda, además tenía varios golpes y signos de golpes de data antigua a nivel toráxico y moretes en la región lumbar.

Esto se confirmó con la autopsia que le realizaron. El informe señala que Ashlyn murió por un shock hemorrágico, laceración hepática, traumatismo abdominal cerrado y politraumatismo. Además, el IDIF descartó que hubiera agresión sexual.

El cuerpo fue entregado a la tía de la bebé, la hermana de la madre, quien la llevó a su domicilio en la zona de Cerro Verde para realizar el velorio.

Velas encendidas, flores y un pequeño ataúd blanco fueron el escenario para despedir a la niña, que, según contaron sus familiares, era muy tierna, alegre y querida.

Los vecinos cuentan que la familia llegó hace dos semanas a vivir en el lugar. Describieron a la madre como una persona tranquila y dedicada a su hija.


Niños, las voces que más callan la violencia Reviewed by Jorge Molina on 11:58:00 p. m. Rating: 5 21 niños y niñas han sido asesinados en Bolivia, entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2022. En comparación con la gestión 2021, cuando en...

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