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El niño y el sexo


 Por Miguel Paredes Chávez

En la actualidad, la mayoría de los padres, reconocen que la educación sexual revise trascendental importancia en la evolución de sus hijos.

Sin embargo, cuando deben enfrentar el lema, surgen sensaciones de incomodidad y vergüenza, difíciles de evitar.

Contestamos todas las preguntas del niño y así ellos se enteran por que los autos necesitan del motor para andar y por qué el  solo sale de día y no de noche. Pero cuando la pregunta es: ¿Cómo nací? Comenzamos a titubear, dilatamos la respuesta o, en el peor da los casos., recurrimos a la mentira como forma de salir del paso probablemente el niño nunca vuelva a preguntar y de mantenerse esta actitud, no podrá evitar perjuicios, ideas equivocadas que más tarde influirá en su capacidad de amar.

La educación sexual forma parte del aprendizaje de vivir ayuda a ubicarse en la vida. El saber de dónde venimos y hacia dónde vamos, o cuando morimos, son interrogantes importarles.

Lo habitual es que  ante estas preguntas difíciles los padres no sepan qué y cómo contestar y para hallar una explicación coherente tendrían que retroceder varios años.

¿Recuerda cómo reaccionaron sus padres cuando les hizo la misma pregunta que ahora lo descoloca frente a su hijo? Probablemente, se la contestaron con el cuento de la cigüeña o quizá lo reprendieron diciéndole que era demasiado pequeño para saber la respuesta.

Paso el tiempo, su curiosidad no fue satisfecha y las respuestas le llegaron por medio de sus compañeros de escuela y seguramente distorsionada.

Lo que usted aprendió fue que el tema no se podía hablar en casa, ya que demostrar su natural curiosidad sobre los temas sexuales traería más problemas que soluciones.

Es necesario que usted conozca suficientemente para resolver las dudad de su hijo. Así, poniendo en claro sus ideas podrán asumir frente al niño una actitud natural frente al tema.

Conviene entonces ratificar aquellas actitudes prejuiciosas acerca del sexo, asumir una clara posición en lo que piensa, de este modo cuando informe a su pequeño, las respuestas surgirán con mayor naturalidad.

¿Qué piensa usted de la masturbación? ¿Crea que daña la sensibilidad y deteriora la inteligencia?

¿Cree que la masturbación es un accidente vergonzoso que se debe ocultar? Siente dificultades en sus relaciones sexuales. ¿Puede encarar la conversación sin reserva con su pareja?

Estas preguntas tienen por objeto ayudarlo a que usted se cuestione acerca de sus propios sentimientos en cuanto a la sexualidad.

Hasta hace pocos años, este tema debía ser hablado a escondidas y por supuesto, no con los padres.

Te trajo la cigüeña…

Te encontré en un repollo…

Y así van desfilando variedad de objetos, animales y vegetales que, afortunadamente nada tienen que ver con la reproducción.

Si el niño siente curiosidad (cosa sumamente normal y razonable) les pregunta quienes son merecedoras de su mayor confianza sus padres.

Si la versión que dan es falsa, tarde o temprano lo descubrirá cuando la confronte con sus compañeros o amigos. Sentirá además mucha rabia y desencanto, rabia porque quedo como el inocentón delante de sus compañeros y desencanto al comprobar que sus padres lo defraudaron.

Usted no tendrá, tarde o temprano, más remedio que reconocer el efecto negativo del engaño y será entonces mucho más trabajosa recuperar la confianza de su hijo.

Es menos complicado al fin de cuentas contestar con la verdad cuando surge la pregunta en este caso el niño sentirá que se lo ayuda cuando lo embarga cualquier preocupación por más complicado que sea.

Muchos padres comentan asombrados ¿Por qué mi hijo no confía en mí? ¿No será acaso que el niño, sino que oculta sus sentimientos desde el momento que comprobó que fue engañado?

La picardía no nace con el niño, sino que el ocultamiento de los hechos hace que el pequeño de rienda suelta a su imaginación inventando historias que generalmente distorsionan la verdad.

Aunque esta actitud persiste aun en muchos hogares, los padres modernos se muestran más flexibles, alivianando la pesada carga que representa el prejuicio del sexo y reconcomiendo que toma parte de la educación que dan a sus hijos.

La actitud negativa lleva asociar a la sexualidad con lo sucio lo vergonzoso y la culpa que tanto dificulta las relaciones entre las personas.

El sexo no es solo y exclusivamente la unión genital de una pareja adulta, sino también la capacidad de recibir amor.

Cuando tempranamente comienzan las preguntas de los niños, los papas que no están habitualmente preparados para contestarles recurran a su propia experiencia respondiendo lo que aprendieron de sus padres.

Pero no se desaliente. Ser padre es una de las tareas más difíciles que existen y por ende, se cometen errores, lo importante es.


El niño y el sexo Reviewed by Jorge Molina on 8/02/2021 Rating: 5  Por Miguel Paredes Chávez En la actualidad, la mayoría de los padres, reconocen que la educación sexual revise trascendental importancia en...

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