Tras el fracaso, un gran silencio - Periódico El Gran Chaco - Noticias de Yacuiba, Gran Chaco, Tarija, Bolivia y el Mundo.

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Tras el fracaso, un gran silencio

 


DEMETRIO REYNOLDS

   

El mes recién pasado fue sin duda el más nutrido de asuntos desagradables. No será posible referirse hoy a todos, claro está. Pero la tentación de mencionar algunos es grande. Para empezar, un bus rodó hasta el lecho del río, con varios muertos y heridos; entre ellos un técnico de aviación que escapó a la muerte por segunda vez. En el Chapare, unas mujeres desaparecidas, aparecieron; pero enterradas. En la UPEA de El Alto se destapó la olla de la corrupción. Y en la “justicia”, una traficante arropada de indígena acusó de terrorismo a la exmandataria...

Después de la derrota en La Haya, era natural que los bocones guardaran silencio. Pero pasada la perplejidad dijeron estupideces. Se criticó al Tribunal diciendo que era unos “subalternos”, y el “otrito” de cabello largo, dijo: “No vamos a acatar nada”. La frondosa delegación boliviana que asistió, dobló el camino con la cabeza gacha y el silencio de la mordaza. Los chilenos fueron más cautos; esperaron el desenlace con indiferencia. Al parecer, ya tenían la respuesta para cualquier caso.

No nos alegra el fracaso, desde luego. Bolivia utilizó mal “el último cartucho”, como dijo el expresidente Jaime Paz. Desde el primer momento era previsible el resultado. Bolivia fue a La Haya a pedir diálogo y en dos circunstancias desaprovechó la oportunidad más propicia para ello. Eso nos hace pensar que con nuestras manos nos hemos puesto los candados en el Pacífico. Antes eran dos, ahora con La Haya son tres.

Por contrapartida, diríase que sólo una cosa nos es útil, y es que de hoy en más ningún demagogo utilizará el mar para sus fines políticos. Tampoco ya a nadie se le ocurrirá enviar a la ONU la carta más larga; ni hacer un soberano disparate como el “banderazo”. El tigre de al lado es más serio. Entrena a sus tropas en la frontera con armas reales; vigila a sus vecinos de día y de noche. Y por haberse apropiado de lo ajeno, no baja la guardia nunca.

En el “23 de marzo” de este año no hubo estridencias ni discursos rimbombantes. De algo que nos hace falta o que nos duele, no era correcto que se hiciera un regocijo patriotero. Debería guardarse silencio de un minuto en todo el país, con la tricolor izada a media asta, en señal de que Bolivia protesta por el despojo de que fue víctima. Eso habría sido más significativo y más digno; hubiera promovido en el mundo la curiosidad de saber por qué está de duelo Bolivia.

El silencio extrañado del caudillo es de otro tipo. Morales debe al país un informe puntual y razonado sobre el fracaso en La Haya. De todo habla menos del enorme daño que le hizo al país. Tampoco nadie tiene el coraje de iniciarle un juicio de responsabilidades en la Asamblea. Hasta en las campañas electorales se ha obviado el tema del mar. Y por la apatía con que se ve ahora, podría suponerse que a nadie le interesa, o tal vez la mayoría espera que del mismo mar provenga la solución algún día.

 

El autor es ciudadano de la República.

 

Tras el fracaso, un gran silencio Reviewed by Jorge Molina on 4/07/2021 Rating: 5   DEMETRIO REYNOLDS     El mes recién pasado fue sin duda el más nutrido de asuntos desagradables. No será posible referirse hoy a todos...

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