Otra percepción que se ha instalado durante esta campaña es que el crimen organizado es un fenómeno importado. A contracorriente de esta idea, Jorge Araya, académico, piensa que la violencia ligada a este fenómeno también surge en suelo nacional.
En la campaña presidencial en Chile la inseguridad ha sido
el tema central en los paneles de discusión, el asunto con el que comenzó el
último debate televisivo de los candidatos y uno de los que más marca la agenda
nacional. Informe de nuestra corresponsal en Santiago de Chile, Yasna Mussa.
Los chilenos eligen presidente este domingo con una
exministra de Trabajo comunista y un abogado ultraderechista como favoritos,
preocupados sobre todo por la seguridad y la migración irregular, dos temas que
le dieron impulso a la derecha. La inseguridad parece ser la materia que más
les quita el sueño a los chilenos. Pero ¿hay razones objetivas para esto?
Jorge Araya, académico de la Universidad de Santiago y ex
director de Seguridad Pública en el Ministerio del Interior de Chile, dice que
hay una diferencia entre "la sensación de inseguridad y los índices reales
de delincuencia".
Para él, el énfasis en ese tema "tiene que ver con el
abuso que hacen los medios de comunicación", pero también "con una
pulsión política en el sentido de que la derecha en Chile es una derecha
bastante dura que siempre ha utilizado el tema de la seguridad para atacar a
los gobiernos de centroizquierda que ha habido en el país".
Otra percepción que se ha instalado durante esta campaña es
que el crimen organizado es un fenómeno importado. A contracorriente de esta
idea, Araya piensa que la violencia ligada a este fenómeno también surge en
suelo nacional.
A contracorriente de la idea que se ha instalado durante la
campaña, Araya dice que "en los últimos 20 años en Chile se fue anidando
un fenómeno de narcotráfico ligado a bandas nacionales de chilenos que se
dedicaron al narcotráfico y que se fueron potenciando y ganando mucho dinero y
haciéndose poderosos".
Su visión es muy distinta a lo que se ha instalado en los
debates presidenciales, donde la mayoría de las posturas apuntan a mano dura y
exacerbar el control policial, incluso imitando modelos como los de Nayib
Bukele en El Salvador. José Antonio Kast, candidato del partido Republicano
apunta en esa línea.
-El tema de fondo, la población segregada, no se evoca-
"Lo primero es que hay que recuperar el control de las
cárceles y los narcotraficantes. Los líderes del crimen organizado y los
terroristas tienen que saber que van a estar en cárceles de máxima seguridad
aislados. En segundo lugar, cerrar nuestras fronteras. Y en tercer lugar,
apoyar jurídica y políticamente a nuestras policías y que las autoridades se
pongan por delante de cualquier acción que se vaya a realizar"
Franco Parisi, candidato independiente con propuestas
bastante populistas cree que la seguridad pasa por mayor presencia militar.
"Vamos a sacar a los militares a la calle con buenas
propuestas de ‘buenismo’ no se logra".
Araya prefiere tomar distancia de los discursos
grandilocuentes en época de elecciones, pues para él la inseguridad tiene otras
causas.
"No veo que haya entre los candidatos grandes
propuestas que efectivamente aborden el tema de fondo: es que tenemos a un
sector importante de la población que de alguna manera ha ido quedando
segregada, ha ido quedando, digamos, postergada en el desarrollo económico, en
la inserción laboral. Y son esos niños y jóvenes, ese sector de la población,
que, si no hacemos prevención y si no generamos oportunidades, van a seguir
alimentando las redes de tráfico y de crimen organizado".
Agencias
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