La familia de Miguel Ángel Coria se trasladó hasta Tarija para dar testimonio en la investigación por el asesinato del odontólogo jujeño ocurrido el sábado 25 en la mañana y su hermana, Gabriela, atribuyó el ataque como a un crimen de odio debido a que el joven pertenecía a la comunidad LGBTIQ.
El sospechoso que actualmente está detenido preventivamente
ya tenía antecedentes.
“Es doloroso, tengo el corazón destrozado en pedacitos que
he juntado para venir a pedir justicia”, fue la primera frase de Gabriela a la
prensa. Mientras sostenía una foto de su hermano aseguró que la muerte de su
hermano “ha dejado una familia destrozada, Miguel no era un número más, era
amoroso, noble, alegre y trabajador”.
El joven murió a los 37 años, acababa de cumplirlos el 21 de
abril. Sin embargo, el 25 cuando se dirigía a su domicilio por la avenida
Domingo Paz estaba caminando en compañía de otro sujeto. Las cámaras muestran
primero un acercamiento y luego una pelea. El sindicado lo habría tumbado y
luego lo pateó repetidamente en el cráneo hasta provocar su deceso.
La autopsia reveló que la causa de la muerte fue un trauma
encéfalo craneal grave y múltiples fracturas en el cráneo.
La hermana señaló que el sospechoso habría actuado por
homofobia.
“Va a comenzar una lucha grande, no solo por mi hermano sino
por un sector y para que de acá en adelante no le pase a nadie más (…) La
crueldad no es el caminó, si mi hermano sentía diferente y vivía de otra manera
por su elección sexual no tenía por qué morir de esa manera”, afirmó al indicar
que ya recibió apoyo de la comunidad LGBTI y un grupo de hombres diversos.
El imputado fue aprehendido poco después del hecho, mientras
trataba de huir. Al día siguiente fue cautelado por presunto asesinato y se
determinó su detención preventiva por cuatro meses en Morros Blancos.
La Fiscalía reportó que hay contundencia en los elementos ya
recolectados, como las grabaciones de cámaras de seguridad. El abogado de la
familia, Ruddy Casas, agregó que el sindicado ya tiene una serie de
antecedentes penales y que el calzado que llevaba puesto al momento del hecho
se deformó por la cantidad de patadas a la víctima.
Posterior a la autopsia realizada el sábado, el cuerpo de
Miguel fue trasladado a Jujuy, donde su familia lo veló y enterró. La más
afectada por el deceso fue la madre del joven porque tenían una relación
estrecha y de comunicación permanente.
Respecto a las reacciones al crimen ocurrido en Bolivia,
Gabriela Coria llamó a que no exista un odio entre países porque su misma
familia es de aquí.
“Mi mamá es nacida en este país y no quiero que por unas
cuantas personas violentas quede este país manchado. Somos hermanos, yo amo
este país y nunca voy a decir que me quitó a mi hermano, me lo quitó el odio”,
concluyó.
El País

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