La Central Obrera Boliviana (COB) rechazó ayer un diálogo que incluya a empresarios y gremiales con la ratificación de un “gran cabildo” para este viernes, 1 de mayo. Ese día se determinará una nueva ola de protestas contra el Gobierno para lograr un incremento salarial del 20%, que ya se declaró inviable.
En este contexto, el nuevo vocero presidencial, José Luis
Galvez, alertó de un movimiento “conspirativo” mientras el viceministro del
Interior, Hernán Paredes, enfrentó un momento de tensión con dirigentes
interculturales que le impidieron acercarse a los sectores que se movilizan en
una marcha a la La Paz para sumarse al cabildo cobista. Sucedió en Caranavi,
cerca de los Yungas, donde la autoridad fue retenida por los manifestantes.
El Ejecutivo intenta contener la marcha de campesinos que
partió desde Pando en rechazo a la Ley 1720 de reconversión de tierras. Paredes
informó que se alcanzó un acuerdo con parte de los movilizados y que se avanza
en la reglamentación del Decreto 5613, orientado a priorizar la dotación y
titulación de tierras, además de la digitalización y georreferenciación de la
documentación agraria.
Sin embargo, el conflicto no está cerrado. Un grupo de
marchistas decidió continuar su avance hacia La Paz, mientras había optado por
incorporarse al proceso de un diálogo, que finalmente no prosperó por la acción
de rechazo promovida por interculturales y otros sectores afines al MAS.
En paralelo, la COB, liderada por Manuel Argollo, se prepara
para medir su capacidad de movilización con un “gran cabildo nacional” en El
Alto, previsto en el contexto del Día Internacional del Trabajo.
El ministro de Trabajo, Édgar Morales, cuestionó ayer esa
decisión y consideró que el liderazgo cobista busca trasladar el conflicto al
terreno político a través del cabildo. Esto porque se rechazó la posibilidad de
establecer un diálogo tripartito con todos los sectores de los trabajadores.
A pesar de esta postura, Gálvez reiteró la apertura al
diálogo con todos los sectores, incluidos empresarios y trabajadores por cuenta
propia, aunque descartó un nuevo incremento salarial. Recordó que desde enero
ya se aplica un aumento del 30% para los sectores de dependientes, entre ellos
magisterio y mineros estatales que actualmente se movilizan .
Ante este escenario, Gálvez también advirtió que el
Ejecutivo no aceptará presiones que —según dijo— apunten a generar convulsión
política. “No estamos de acuerdo con la generación de caos ni con intentos de
construir un proceso conspirativo”, afirmó.
La tensión no se limita a estos actores. Los trabajadores
por cuenta propia convocaron en La Paz a una movilización paralela y rechazaron
las advertencias de medidas radicales de la COB. Desde Santa Cruz, el
denominado “comité multisectorial”, que agrupa a la cadena productiva, también
cuestionó posibles protestas al advertir que los bloqueos afectan el desarrollo
económico.
A este escenario se suma la Confederación Nacional de
Choferes, que anunció un paro de 24 horas para el 5 de mayo y advirtió que
podría escalar a una medida indefinida si sus demandas no son atendidas
inmediatamente.
El economista Gary Rodríguez cuestionó la demanda de la COB
por un incremento salarial que puede subir los niveles de informalidad laboral,
es decir, ese grupo poblacional que no accede a salarios. En Bolivia, cerca del
80% de los trabajadores es informal.
El Deber
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