El informe final de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) sobre el accidente del avión Hércules C-130H, que tuvo lugar en marzo en El Alto, concluye que una combinación de factores operacionales y condiciones externas derivó en la pérdida de control de la aeronave, que dejó 22 fallecidos y 37 heridos.
De acuerdo con el documento presentado este 30 de abril, la
tripulación del vuelo —identificado con matrícula FAB-81— contaba con
experiencia operativa y conocimiento específico del modelo; sin embargo,
“factores exógenos” y una cadena de eventos llevaron a una “pérdida de la
conciencia situacional”, elemento clave en el desenlace del siniestro.
El reporte detalla que, ante condiciones meteorológicas
adversas, la tripulación decidió ingresar por el umbral 28 de la pista, debido
al mal tiempo en el umbral 10. Esta decisión derivó en una serie de
dificultades durante la maniobra de aterrizaje.
Entre los principales factores identificados por la FAB se
encuentran el exceso de velocidad, la desviación vertical en la senda de planeo
y una inadecuada secuencia de configuración de la aeronave. A ello se sumaron
el efecto suelo, condiciones climáticas adversas —marcadas por una intensa
granizada— y una pista contaminada, que redujo la capacidad de frenado.
El informe también señala la existencia de “correcciones
operacionales inadecuadas” y un inclinación negativa en la pista entre los
umbrales 28 y 10, lo que agravó la maniobra de aterrizaje en un escenario ya
comprometido.
Pese a estas condiciones, la FAB destacó que la tripulación
ejecutó correctamente el procedimiento de evacuación de emergencia en tierra,
cortando de forma mecánica y eléctrica el suministro de combustible y fluidos,
lo que evitó una explosión mayor. El documento confirma que en el motor número
2 se registró fuego y un derrame de combustible en la zona del impacto.
El accidente ocurrió la tarde del viernes, cuando la
aeronave, que transportaba material monetario sin valor legal desde Santa Cruz,
intentó aterrizar en el aeropuerto internacional de El Alto. La pista, cubierta
de hielo por una fuerte granizada, impidió el frenado adecuado del avión, que
se salió del perímetro aeroportuario, recorrió cerca de un kilómetro y embistió
a varios vehículos en plena hora pico.
La magnitud del impacto provocó una de las peores tragedias
recientes en el país, no solo por la cantidad de víctimas, sino también por el
caos posterior, marcado por saqueos, violencia y la contaminación de la escena
del accidente, lo que dificultó las tareas periciales.
El informe concluye que el “factor operacional influyó” de
manera determinante en el siniestro, en combinación con condiciones externas
adversas, consolidando una cadena de fallas que terminó en la pérdida total de
la aeronave.
La investigación fue llevada adelante por una junta
multidisciplinaria conformada por especialistas en operaciones, mantenimiento,
factores humanos y psicología, quienes analizaron durante semanas los elementos
técnicos y contextuales del accidente para establecer sus causas.
El Deber
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