Realizado por:
Noelia Jerez Gallardo
Ingeniera Informática
En el ecosistema tecnológico actual, existe un error común al pensar que la programación es una habilidad reservada exclusivamente para ingenieros o genios matemáticos. Desde una perspectiva pedagógica moderna, programar es, en realidad, una nueva forma de alfabetización funcional que desarrolla el pensamiento crítico de una manera que pocas disciplinas logran. Cuando un estudiante de secundaria se enfrenta a un lenguaje como Python o una herramienta visual como Scratch, no solo está moviendo bloques o escribiendo sintaxis; está aprendiendo a descomponer problemas complejos en piezas pequeñas y manejables, un proceso técnico conocido como descomposición. Este es el núcleo del pensamiento computacional: entender que cualquier reto, por inalcanzable que parezca, es simplemente una serie de instrucciones lógicas esperando ser organizadas. Al programar, el estudiante asimila conceptos fundamentales como los algoritmos, que no son más que secuencias finitas de pasos para resolver un problema. Esta estructura mental obliga al cerebro a abandonar la ambigüedad y adoptar un orden lógico. Si una instrucción es imprecisa, el programa falla. Esta retroalimentación inmediata es pedagógicamente invaluable, ya que enseña que el "error" no es un fracaso, sino una fuente de datos. En el desarrollo de software, llamamos a esto debugging (depuración).
La belleza de lenguajes como Scratch
radica en su capacidad para reducir la barrera de entrada mediante una interfaz
visual de bloques, permitiendo que el estudiante se concentre en la lógica pura
sin frustrarse por la puntuación. Por otro lado, Python introduce al
joven en la elegancia de la legibilidad, donde la estructura del código refleja
la claridad del pensamiento. Programar también es un acto profundamente
creativo; es pasar de ser un consumidor pasivo de aplicaciones a ser un
arquitecto del mundo digital. Un estudiante que entiende las secuencias,
los bucles y las condiciones (si pasa esto, haz aquello) adquiere
un superpoder: la capacidad de automatizar tareas y crear soluciones
personalizadas. En un mundo donde la tecnología evoluciona exponencialmente,
quien entiende la lógica detrás del código no solo tiene mejores oportunidades
laborales, sino una mente más libre, capaz de cuestionar procesos y proponer
innovaciones con una base técnica sólida.
Recomendación
para los padres: Fomentar la curiosidad por el "cómo" Para
apoyar este desarrollo, los padres no necesitan saber programar, sino
incentivar la curiosidad por el funcionamiento interno de las cosas. Si su hijo
muestra interés por un videojuego o una aplicación, invítenlo a investigar qué
lógica hay detrás: "¿Qué órdenes crees que recibe el personaje cuando
presionas ese botón?". Fomenten el uso de herramientas gratuitas de
aprendizaje y, sobre todo, celebren cuando encuentren un error en su código,
pues ese es el momento exacto en el que el aprendizaje real y el pensamiento
crítico están ocurriendo.

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