Las investigaciones sobre el asesinato de un joven de 26 años, en la zona del Urubó, develan presuntos vínculos con organizaciones criminales, principalmente con la venta de armas de fuego. La policía apunta a que la víctima sería un testaferro o deudor.
El director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen
(Felcc) de Santa Cruz, coronel Gilmar Valencia, indicó que, una de las
hipótesis del hecho violento registrado el pasado jueves, 15 de enero del
presente año, donde Jorge Luis Burgos Lola, perdió la vida al ser baleado, es
que el hecho tendría una vinculación indirecta con situaciones económicas
criminales. Esta versión se sustenta también en la débil justificación que se
tiene del patrimonio del ahora fallecido, ya que no está acorde ni a su edad ni
ocupación.
Los investigadores también indagan en los vínculos
familiares donde su padre figura con antecedentes por narcotráfico. El propio
Jorge Luis, el joven abatido registra antecedentes por los delitos de violación
y robo agravado, aseguró Valencia.
Burgos, el joven que fue asesinado luego de ser interceptado
por sujetos que descienden de dos vehículos cuando llega a un campo deportivo
en la zona del Urubó, en el municipio de Porongo, tiene un patrimonio en
inmuebles y vehículos de alta gama, los mismos que era utilizados no solo por
él, sino también por su hermano. Éste último acudió el día del ataque armado
para auxiliarlo.
"El posible rol de la víctima sería un testaferro o un
deudor de una organización criminal, con un enlace logístico y podría tratarse
de venta de armas a algunas organizaciones criminales vinculadas a estos hechos
delictivos", explicó el director de la Felcc.
El jefe policial aseguró que tras el avance de las
investigaciones se logró identificar a dos personas vinculadas al hecho de
sangre, uno sería de nacionalidad extranjera y otro, un ciudadano boliviano.
Ambos se encontraban el día del crimen en el campo deportivo jugando pádel.
"Uno de ellos tendría relación directa con la víctima", señaló
Valencia.
Los investigadores colectan las imágenes de las cámaras de
seguridad de la zona y el trayecto que los asesinos pudieron tomar. "La
fuga (de los sicarios) no ha sido al interior de Porongo, sino hacia Santa
Cruz. Estamos buscando los ángulos exactos para identificar las placas de los
vehículos", dijo.
No descartó que en las siguientes horas se continúen con los
allanamientos y se realicen nuevas aprehensiones, principalmente de los sujetos
sospechosos de estar vinculados al asesinado de Burgos.
"La primera hipótesis que se maneja es por un ajuste de
cuentas, porque esto ha sido una ejecución selectiva. Ellos (asesinos) han
seleccionado a su víctima, lo han hecho con una planificación previa, un
seguimiento a la víctima con el uso de varios sujetos y vehículos para
eliminarlo", indicó el director de la Felcc.
Aseguró que el joven de 26 años, fue citado mediante una
llamada telefónica para que acuda al campo deportivo y ni bien llegó al lugar,
fue asesinado delante de su novia.
"Se está realizando el trabajo investigativo para ver
quién fue el que llamó a la víctima", recalcó Valencia.
Según el testimonio de la novia, ella y el ahora fallecido
se trasladaban a un restaurante en la zona de Equipetrol, pero en el trayecto
es cuando recibe la llamada y cambian su rumbo hacia el Urubó, donde
supuestamente iba a conversar con alguien. Sin embargo, la cita fue para acabar
con su vida.
Según las investigaciones, el joven de 26 años, era
tatuador, oficio que tenía desde hace dos años. En el mundo del tatuaje era
reconocido a nivel nacional. También sobresalió por hacer trabajos a diversas
figuras locales. A pesar de ello, llama la atención de los investigadores la
acumulación de bienes que tuvo, los mismos que van desde vehículos de alta
gama, alquileres de departamentos de alto valor.
"Lo que sí llama atención es que estos jóvenes
tatuadores hayan llegado a acumular mucha fortuna en bienes: vehículos de alta
gama ya que el que menos cuesta es de 100 mil dólares", dijo.
Cuatro fueron los vehículos decomisados, el BMW de color
negro en el que iba a bordo la víctima el día del ataque; un automóvil de color
dorado, BMW, que también era de la víctima; una camioneta Mitsubishi de color
gris oscuro, que sería del hermano del fallecido y una vagoneta Range Rover en
la que su hermano fue a auxiliarlo 10 minutos después del tiroteo.
Valencia indicó que el joven asesinado vivía en un
condominio donde pagaba un alquiler mensual de 3.200 dólares, lugar de donde se
secuestraron tras el allanamiento: documentación de una agenda, dos DVD, dos
teléfonos celulares y un CPU.
En un segundo allanamiento, realizado en un edificio en la
avenida Hugo Watts, entre la calle Hernán Aldaba Paz, se intervino un
departamento registrado a nombre del fallecido, Jorge Luis Burgos Lola, que era
utilizado por su hermano. Del lugar se secuestró documentación, una caja fuerte
con 15.500 dólares americanos, dos relojes tipo smartwatch, dos DVR, un
teléfono y un libro de registro del guardia.
Según el jefe policial, el hermano que acudió al llamado de
la novia del abatido, intentó borrar la evidencia del vehículo, es decir, no
dejar rastros de manchas de sangre de la movilidad.
"Llama la atención que al momento que lo auxilia, el
hermano llama a un amigo, para que se lleve la vagoneta y le indica: 'anda y la
lavas, porque mañana tengo que venderla'. Imagino que al quererla lavarla
quería encubrir algo", indicó Valencia.
El Deber
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