A la compleja coyuntura económica que atraviesa el país puede sumarse una crisis energética en los próximos dos años, si no se adoptan medidas urgentes desde el nivel central. Un informe de la Gobernación de Tarija advierte que, a partir de 2029, Bolivia podría verse obligada a importar gas natural para abastecer el mercado interno, debido al sostenido declive de la producción en los principales campos gasíferos, al respecto, el economista Fernando Romero insta al Gobierno asumir medidas preventivas.
El documento, presentado por el gobernador Oscar Montes,
señala que la producción de gas ha caído de manera progresiva durante la última
década, generando un impacto negativo directo en la economía nacional y
regional. El panorama, según el informe, se tornará aún más complejo en los
siguientes años, principalmente por la falta de nuevos descubrimientos que
permitan reponer las reservas.
Desde una mirada económica, el analista Fernando Romero
consideró que las proyecciones de la Gobernación “están dentro de la realidad”
y reflejan un problema estructural que no ha sido atendido oportunamente.
Recordó que actualmente más del 70% de los ingresos de gobernaciones y
municipios proviene de regalías y transferencias del nivel central, mientras
que los ingresos propios son mínimos.
Romero explicó que esta situación ha reducido a las
instituciones públicas a simples órganos de funcionamiento, sin capacidad real
de inversión. Agregó que no habrá inyección de recursos para dinamizar la
economía ni para generar empleo, lo que agrava aún más el escenario social y
fiscal.
El analista destacó además que el gobernador Montes haya
invitado públicamente a los candidatos y actores políticos a conocer la
realidad financiera de la Gobernación de Tarija, con el objetivo de
transparentar la información y convertir este diagnóstico en un punto de
inflexión. A su criterio, independientemente de quién asuma la administración,
se debería rescatar lo mejor de cada propuesta y encarar un proceso ordenado de
transición.
Romero sostuvo que lo que hoy ocurre en Tarija es un reflejo
de lo que sucede a nivel nacional. Señaló que fue recién la actual
administración gubernamental la que constató el desgaste del aparato estatal,
situación que limita la aplicación de políticas económicas y se ve agravada por
la presión social.
Sobre la posibilidad de que Bolivia deba importar gas en el
corto o mediano plazo, el analista afirmó que las probabilidades son altas,
considerando que la producción de gas natural cayó un 50% en los últimos 10
años. Actualmente, explicó, apenas se logra cubrir de forma limitada el mercado
externo, mientras que el mercado interno demanda más de 20 millones de metros
cúbicos día (MMmcd).
Advirtió que, si el país ingresa en una crisis energética,
se vería obligado a dejar de exportar gas para priorizar el abastecimiento
interno subvencionado, lo que implicaría una drástica reducción de ingresos
fiscales en dólares y, paradójicamente, la falta de divisas para importar
energía.
Romero recordó finalmente que el 70% de la generación de
energía eléctrica en Bolivia depende del gas natural, por lo que instó al
Gobierno nacional a adoptar previsiones inmediatas, impulsar exploración y
definir una estrategia energética de largo plazo que evite un colapso con
consecuencias económicas y sociales de alto impacto.
El País

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