La Corte Suprema de Brasil ha condenado a 76 años de prisión a los exparlamentarios Iquino y Domingos Brazao por ordenar el asesinato de la concejala y activista Marielle Franco en 2018. Este fallo histórico vuelve a exponer los nexos entre poder político y crimen organizado en Río de Janeiro. Ubaldo Bravo recogió la reacción de Paulo Cesar Carbonari, miembro de la coordinación del Movimiento Nacional de Derechos Humanos. Con información de nuestro corresponsal en Río, Johan Royo.
La Corte Suprema de Brasil condenó a 76 años de prisión a
cada uno de los veteranos políticos de Río de Janeiro, los hermanos Iquino y
Domingos Brazao, declarados culpables de haber ordenado el asesinato de la
concejala Marielle Franco. La sentencia, aprobada por unanimidad, incluye los
delitos de homicidio, tentativa de homicidio y pertenencia a organización
criminal.
Además, deberán indemnizar a los familiares de la activista
con 7 millones de reales, más de un millón de euros. Ambos —uno exdiputado
federal y el otro juez del Tribunal de Cuentas de Río— formaban parte de las
mafias que dominan amplias zonas de las barriadas cariocas, conocidas como
"milicias". El activismo de Marielle Franco, recién llegada a la
política, se había convertido en un obstáculo para sus intereses ilegales.
En la misma sentencia fueron condenados dos expolicías que
trabajaban junto a los Brazao y un personaje clave en toda la trama: el
comisario Rivaldo Barbosa. Este último fue durante años el responsable de la
investigación del caso, aunque con el tiempo se descubrió que actuaba a sueldo
de los Brazao para obstaculizar las pesquisas y garantizarles impunidad.
Barbosa fue condenado a 18 años de cárcel por obstrucción a la justicia.
El asesinato de Marielle Franco conmocionó al país y se
convirtió en símbolo de violencia política y resistencia para la izquierda
brasileña. Los autores materiales del crimen —Roni Lessa y Elcio de Queiroz—
fueron condenados en 2024 y cumplen penas de 78 y 59 años de prisión. Marielle
Franco era concejala municipal de Río de Janeiro, activista negra y lesbiana, y
una de sus principales luchas fue frenar la expansión de las milicias en las
favelas.
La sentencia fue recibida con una mezcla de emociones, tal
como explicó a RFI Paulo Cesar Carbonari, miembro de la coordinación del
Movimiento Nacional de Derechos Humanos:
Sentimientos encontrados
"Es una reacción un poco contradictoria porque, por un
lado, vibramos, estamos muy felices por este resultado. La Corte Suprema ha
reconocido que hubo un crimen muy serio y muy grave en el que estuvieron
involucradas autoridades de alto rango. Por otro lado, constatamos con tristeza
que este caso demuestra la relación muy integrada entre autoridades políticas,
incluidas autoridades de investigación, con la delincuencia".
Durante el juicio, el abogado de Chiquinho Brazao intentó
relativizar la gravedad de los hechos afirmando: "Quien hace política en
Río y nunca les pidió votos a narcotraficantes o milicianos, que tire la
primera piedra". La defensa reavivó así el debate sobre la penetración del
crimen organizado en la vida política de la ciudad.
Casi ocho años después del asesinato, la situación de Río de
Janeiro continúa deteriorándose, según Carbonari:
"Todo indica, por todo lo que hemos visto, incluyendo
la masacre que ocurrió en octubre del año pasado [megaoperación policial en dos
favelas de Rio que dejó entre 119 y 132 muertos, la más letal en la historia de
Brasil], que esta situación no solo siguen, sino que empeorará mucho. Hay una
relación cada vez más fuerte entre las autoridades y el crimen organizado, es
decir, las milicias".
El asesinato de Marielle Franco no es un caso asilado
Carbonari considera que "la triste, injusta y trágica
historia de Marielle Franco" refleja la realidad de muchas otras personas
en Brasil que alzan la voz contra la injusticia:
"La muerte de Marielle Franco, así como el proceso
judicial, demuestran que la agresión y la violencia en Río no golpean a todos
por igual. Marielle era una mujer negra, pobre, que actuaba en favor de
poblaciones de escasos recursos. Y cuando alguien, no solo por provenir de esas
poblaciones, sino por defenderlas, es atacado, sufre la violencia. Lo que
ocurrió a Marielle es, infelizmente, una práctica común para muchas personas
defensoras de derechos humanos en el país".
Los hermanos Brazao "no solo tenían contacto con la
milicia. Ellos eran la milicia", afirmó el magistrado Alexandre de Moraes,
encargado de un caso que sacudió a Brasil. Según la Corte, el asesinato de la
concejala fue un “recado” dirigido a la clase política carioca.
Al conocer la sentencia, los familiares de Marielle
reaccionaron con llanto y abrazos al cierre del juicio, que comenzó el martes
en Brasilia.
Agencias
No hay comentarios.: