Tras meses de cruces verbales, advertencias públicas y desconfianza mutua, Gustavo Petro y Donald Trump se encontraron finalmente en la Casa Blanca este martes.
Semanas atrás, Trump llamó a Petro narcotraficante, le
advirtió de que "debía cuidarse" y llegó a afirmar que le
"sonaba bien" una acción militar en Colombia similar a la emprendida
en Venezuela.
El presidente colombiano, por su parte, acusó a Estados
Unidos de violar la soberanía colombiana y matar a gente inocente en sus
operaciones antidroga.
Previamente, Estados Unidos había revocado el visado de
Petro después de que este pidiera a los soldados estadounidenses que
desobedecieran a Trump en un mitin propalestino en Nueva York.
En ese contexto, el encuentro de este martes -que se
prolongó cerca de dos horas a puerta cerrada- acercó a los dos mandatarios, que
intercambiaron gestos de cordialidad.
Petro salió de Washington con su imagen reforzada y una
relación aparentemente más fluida con Trump, aunque sin avances concretos.
La distensión
El primer logro tangible para Petro fue acabar con la
tensión de una relación que, hasta hace poco, parecía al borde de la ruptura.
Las imágenes difundidas por la Casa Blanca y la presidencia
colombiana mostraron a ambos mandatarios sonrientes, sentados juntos en el
Despacho Oval y acompañados de sus principales colaboradores.
"Nos entendimos muy bien", afirmó Trump en unas
breves declaraciones tras la reunión, en las que admitió que él y Petro
"no eran los mejores amigos" pero afirmó que el encuentro fue cordial
y no se sintió insultado.
También mencionó que debatieron sobre un acuerdo relativo al
narcotráfico, aunque no dio detalles.
"Estamos trabajando en ello", indicó, y agregó que
ambos hablaron sobre "sanciones" sin especificar en qué sentido.
Petro, por su parte, afirmó tras el encuentro que le
"gustan los gringos francos" y calificó como "positiva" su
impresión tras citarse con Trump.
"La impresión que tengo de una reciente reunión de hace
unas horas es positiva, en primerísimo lugar. Esa es la realidad", declaró
al iniciar su conferencia de prensa en la embajada de Colombia.
En una reflexión más política, reconoció que ni él ni Trump
habían cambiado de postura en muchos temas, pero defendió el diálogo como vía
para recomponer la relación.
"Un pacto no es entre hermanos gemelos. Un pacto es
entre contradictores que pueden encontrar los caminos de una hermandad
humana", aseveró.
Este cambio de tono se considera un punto de inflexión en
una relación que vivió meses de fuertes choques, especialmente después de que
Petro denunciara lo que llamó un "genocidio" en Gaza durante una
visita a Nueva York.
Petro indicó, sin embargo, que no se puede dialogar bajo
amenazas, en referencia a las sanciones que ha recibido de Washington.
"Yo estoy en la lista OFAC (de sanciones del
Departamento del Tesoro estadounidense), en mi opinión, por lo que dije en
Nueva York".
La narrativa de Petro sobre el narcotráfico
Uno de los objetivos centrales de Petro era confrontar la
visión de Washington sobre el narcotráfico en Colombia y defender la estrategia
de su gobierno.
En 2025, por primera vez en tres décadas, Estados Unidos
retiró a Colombia la certificación como socio estratégico en la lucha contra
las drogas, alegando un aumento récord de cultivos de hoja de coca.
El presidente colombiano también sugirió que este martes
hubo un entendimiento con el mandatario estadounidense en esta materia.
"Lo que dijo Trump en la reunión es que él no cree en
sanciones. Y que él no las ve en este caso en particular. No las ve racionales.
Y yo creo que tiene razón, es lo mismo que yo pienso", declaró.
No detalló, sin embargo, si Washington volverá a certificar
a Colombia en el futuro próximo.
Insistió en que su país no es responsable del consumo global
de drogas: "Colombia no consume cocaína, los porcentajes son mínimos. Ni
fentanilo, ni produce fentanilo".
Por otra parte, Petro aseguró haber entregado a Trump una
lista con los nombres de quienes considera los verdaderos líderes del
narcotráfico.
"La primera línea del narcotráfico no es la que te
imaginas", sostuvo.
Aseguró que esos capos no operan en zonas rurales ni portan
fusiles, sino que "viven en Dubái, en Madrid, en Miami" y manejan sus
capitales fuera de Colombia.
Aunque no reveló nombres, afirmó que "los conocen las
agencias de los Estados Unidos" y que deben ser perseguidos mediante una
articulación internacional de inteligencia.
Para reforzar su argumento, citó operaciones recientes
realizadas junto a la DEA y la inteligencia naval colombiana, que permitieron
incautar 15 toneladas de cocaína en apenas dos días, incluyendo un submarino
interceptado cerca de las Azores.
El impulso de su imagen en Colombia
El viaje a Washington también deparó una lectura clave en la
política interna colombiana.
Petro se juega la continuidad de su proyecto con la
candidatura de Iván Cepeda en las elecciones presidenciales programadas para
mayo frente a una oposición que lo acusa de haber puesto en riesgo la histórica
alianza con Estados Unidos.
Durante meses, sectores opositores advirtieron que un
gobierno de izquierda podía aislar a Colombia de su principal socio estratégico
en seguridad y economía.
Sin embargo, el tono cordial del encuentro con Trump ofrece
a Petro un buen argumento para desactivar ese relato.
Las imágenes de la reunión con ambos mandatarios sonrientes,
las dedicatorias personales de Trump ("Un gran honor. Amo a Colombia"
y "Eres genial", escribió el mandatario estadounidense en sendas
notas para Petro) y la ausencia de reproches públicos refuerzan la idea de que
la relación bilateral sigue en pie pese a las diferencias ideológicas.
Analistas consultados por BBC Mundo señalaron que la
relación entre Petro y Trump, así como el resultado de la reunión de este
martes, podrían tener una influencia notable de cara a los comicios.
Los temas pendientes
Pese a los numerosos gestos simbólicos, la reunión dejó más
interrogantes que certezas.
No hubo anuncios de acuerdos concretos ni comunicados
conjuntos, y varios de los temas más sensibles siguen pendientes.
Las sanciones personales contra Petro continúan vigentes y
tampoco se aclaró si Estados Unidos reconsiderará su decisión de
"descertificar" a Colombia en la lucha antidrogas.
En materia regional, Petro confirmó que hablaron sobre
Venezuela y la posibilidad de una reactivación económica con apoyo de Colombia.
"Vimos cómo podría ser una reactivación de Venezuela
con ayuda de Colombia, en su frontera, en su vecindad… y cuál es el papel de
EE.UU.", explicó.
Sin embargo, no se anunciaron pasos concretos ni cambios
inmediatos en la política estadounidense hacia Caracas, o nuevas iniciativas de
cooperación con Colombia en relación a Venezuela.
Tampoco se revelaron avances específicos sobre integración
energética, seguridad fronteriza y cooperación contra el narcotráfico en el
Caribe y el Pacífico.
Petro insistió en que el cierre de fronteras con Venezuela
fue contraproducente: "Cuando se cerró la frontera, lo que más se comerció
entre los dos países fue cocaína", afirmó, defendiendo la apertura y el
comercio legal como herramientas de estabilidad.
Al cierre de su conferencia de prensa, el mandatario
colombiano aseguró haber pedido a Trump que desclasifique informes de la CIA
sobre dos episodios clave de la historia de Colombia: el asesinato del
precandidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y la toma del Palacio de
Justicia en 1985.
Petro concluyó asegurando que en su país persiste un
"genocidio" que continúa hasta hoy.
Así, el encuentro no sirvió para producir acuerdos tangibles
pero sí rebajó tensiones y normalizó el diálogo entre los líderes de los dos
países aliados.
Agencias
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