Un gol del atacante senegalés en el tramo final del partido eliminó a Egipto (1-0) y selló la clasificación de los Leones de Teranga a una nueva final de la Copa África. Su rival se definirá en el duelo entre Nigeria y Marruecos.
Con un solitario tanto de Sadio Mané, Senegal eliminó a
Egipto (1-0), se clasificó para la final de la Copa África y terminó con la
ambición de Mohamed Salah, que derrotado y con alguna que otra lágrima lamentó
perder la última opción que tenía de ganar uno de los pocos títulos que no
lucen en sus vitrinas.
A sus 33 años, el atacante del Liverpool posiblemente haya
dejado escapar la oportunidad de ganar un título con Egipto. Su equipo se lo
ganó a pulso, porque jugó a especular y terminó decepcionando profundamente en
un choque clave para que Salah rompiera su beneficio tras participar en cinco
torneos con dos subcampeonatos.
Precisamente, el encuentro entre Egipto y Senegal no era uno
cualquiera. Por lo menos en el terreno de los malos recuerdos para Salah, que
en 2021 perdió la final ante el equipo de Mané. En aquella edición, disputada
en Camerún, Senegal ganó en la tanda de penales el que hasta ahora es su único
título.
Egipto, que luce siete en sus vitrinas (nadie tiene tantos),
se encontró ante un duelo de similar guión que el de hace cinco años. Senegal
se cerró muy bien, peleó todos los balones para llevarse segundas jugadas,
terminó por dominar el juego y desquició a su rival, ausente de ideas para
derribar el sistema planteado por el técnico Pape Thiaw.
Sin embargo, Senegal tampoco era un torrente de ideas y buen
juego. Le faltó acierto en el último tramo del cuarto y nombres como Mané, Nico
Jackson e Iliman Ndiaye, sufrieron para encontrar el camino hacia la meta de
los 'faraones', que, por lo menos se defendió bien hasta casi el final.
En general, la realidad es que pese a la cantidad de nombres
con capacidad para generar ocasiones, éstas destacaron por su práctica
ausencia. Omar Marmoush, Mohamed Salah y los ya citados Mané, Jackson y Ndiaye,
no fueron suficientes para romper el corsé que oprimía a las dos selecciones.
En la primera parte, sólo Jackson, con un tiro que se marchó
por encima de la meta de Mohamed El-Shenawy, contabilizó una oportunidad para
las estadísticas. De Egipto, no hubo noticias en ataque. Y, en el segundo acto,
tampoco pasó nada de nada hasta el minuto 78, cuando apareció Mané para
terminar con la incertidumbre.
Senegal, dentro de un choque excesivamente espeso, por lo
menos dio un paso adelante. Y aunque no pudo generar nada, sí encerró a Egipto
en su parcela del terreno de juego. Entonces, llegó ese minuto 78, instante en
el que Mané se encontró con una pelota en el borde del área. No dudó en sacar
un latigazo impresionante que sorprendió a El-Shenawy para hacer justicia en el
marcador.
Senegal fue la selección más quiso estar en la final. Fue
más ambiciosa ante el rácano planteamiento de Egipto, enfocado en defender y
salir al contragolpe. Mané, en un suspiro, evitó una posible injusticia. Se
erigió como el héroe de su país y derrotó, una vez más, a Salah, que al
finalizar el choque derramó alguna que otra lágrima: fue consciente de que se
le escapó su última oportunidad de ganar la Copa África.
El Deber
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