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enero 21, 2026

La educación musical como herramienta para el fortalecimiento de la identidad cultural en contextos escolares

REALIZADO POR:
FRANZ SURUGUAY ANDRADE
LICENCIADO EN EDUCACIÓN MUSICAL

La educación musical cumple un rol fundamental en la construcción de la identidad cultural de los estudiantes, especialmente en países como Bolivia y en el contexto latinoamericano, donde la diversidad cultural y musical constituye un patrimonio vivo, dinámico y profundamente arraigado en la vida comunitaria. La música acompaña rituales, celebraciones, procesos productivos y expresiones cotidianas, convirtiéndose en un medio privilegiado de transmisión de valores, saberes y memorias colectivas. Sin embargo, en los sistemas educativos contemporáneos, la enseñanza de la música suele desarrollarse de manera fragmentada y descontextualizada, priorizando repertorios universales o modelos musicales ajenos a la realidad sociocultural del estudiante.

Esta situación genera una brecha significativa entre el aprendizaje escolar y la experiencia cultural cotidiana de los estudiantes. Cuando la música que se enseña en la escuela no dialoga con las prácticas sonoras de la comunidad, se debilita el sentido de pertenencia y se refuerza la idea de que los saberes locales carecen de valor académico. En consecuencia, la educación musical pierde su potencial transformador y se convierte en una actividad meramente técnica, desvinculada de la identidad y de la historia cultural de los pueblos.

En el ámbito escolar, la música no debe entenderse únicamente como una disciplina artística orientada al desarrollo de habilidades técnicas o interpretativas, sino como una práctica social y cultural que expresa cosmovisiones, formas de organización comunitaria y modos de relación con el entorno. Las músicas tradicionales, los ritmos regionales y las expresiones sonoras comunitarias contienen significados profundos que permiten a los estudiantes reconocerse como sujetos culturales activos, capaces de valorar su herencia y dialogar con otras culturas desde una posición de respeto y dignidad.

No obstante, la incorporación efectiva de estos saberes en el aula de música enfrenta múltiples dificultades. La falta de formación docente en enfoques interculturales, la escasez de materiales pedagógicos contextualizados y la persistencia de modelos educativos homogenizantes limitan el desarrollo de propuestas musicales verdaderamente significativas. En muchos casos, las músicas locales se presentan de manera superficial, asociadas únicamente a fechas conmemorativas o actos escolares, sin un análisis crítico de su origen, función social y sentido comunitario.

En Bolivia, la educación musical enfrenta el desafío particular de articular los saberes ancestrales y comunitarios con las exigencias del currículo oficial. A pesar de que el marco normativo reconoce la interculturalidad como un eje transversal de la educación, en la práctica escolar la música folclórica y originaria suele reducirse a la reproducción mecánica de canciones, sin profundizar en su contexto histórico, simbólico y social. Esta forma de abordaje limita el potencial formativo de la música y desaprovecha su capacidad para fortalecer la identidad cultural y la conciencia histórica de los estudiantes.

Desde una perspectiva pedagógica, la educación musical orientada al fortalecimiento de la identidad cultural promueve aprendizajes significativos al partir de los conocimientos previos, las experiencias sonoras y el contexto sociocultural del estudiante. Freire (2005) sostiene que la educación debe construirse a partir de la realidad concreta del educando, favoreciendo procesos de reflexión crítica y transformación social. Aplicado al área de música, este enfoque implica reconocer las prácticas musicales locales como saberes legítimos y valiosos dentro del proceso educativo.

Diversos estudios realizados en América Latina evidencian que la incorporación sistemática de músicas tradicionales y comunitarias en la educación formal contribuye al fortalecimiento de la autoestima cultural y del sentido de pertenencia (Vila, 2014). Cuando los estudiantes investigan los ritmos de su región, analizan las letras de canciones tradicionales o dialogan con músicos locales, se produce una resignificación del aprendizaje musical que trasciende lo técnico y se vincula con la identidad, la memoria y la historia colectiva.

En el aula de música, estrategias como la investigación participativa de ritmos regionales, la construcción de instrumentos autóctonos con materiales locales, la recreación de prácticas musicales comunitarias y la invitación de portadores de saberes permiten experiencias educativas más auténticas y contextualizadas. Estas actividades no solo desarrollan habilidades musicales, como la escucha, el ritmo y la interpretación, sino que también fortalecen competencias sociales, comunicativas y ciudadanas, fundamentales para la formación integral del estudiante.

Asimismo, la música entendida como práctica comunitaria favorece el aprendizaje colaborativo y la transmisión intergeneracional de saberes. Small (1999) plantea que la música cobra sentido en la acción compartida, en el acto de “musicar” junto a otros, donde se construyen relaciones, identidades y significados colectivos. Desde esta perspectiva, la educación musical debe propiciar espacios de encuentro, diálogo y creación colectiva, donde los estudiantes puedan reconocerse como parte de una comunidad cultural viva.

Sin embargo, fortalecer la identidad cultural desde la educación musical no depende únicamente de la voluntad del docente. Es necesario contar con políticas educativas que reconozcan la diversidad cultural como un valor pedagógico y no como un elemento decorativo del currículo. La formación docente continua en enfoques interculturales, la producción de materiales educativos contextualizados y el apoyo institucional son elementos clave para evitar la folklorización de la música y promover una educación musical crítica, reflexiva e inclusiva.

Además, es fundamental que la evaluación en el área de música considere los procesos de aprendizaje, la participación y la reflexión cultural, y no se limite a la ejecución técnica. Valorar la comprensión del contexto cultural, el trabajo colaborativo y la creatividad permite una evaluación más coherente con los principios de una educación musical orientada a la identidad.

La educación musical orientada al fortalecimiento de la identidad cultural constituye una estrategia fundamental para una educación integral, contextualizada y socialmente pertinente. Reconocer las músicas locales y comunitarias como parte central del currículo escolar permite que los estudiantes se vinculen de manera significativa con su historia, su comunidad y su cultura, fortaleciendo su identidad, su autoestima y su sentido de pertenencia.

Para lograr este propósito, es imprescindible promover metodologías participativas, una formación docente con enfoque intercultural y políticas educativas que valoren la diversidad musical como un derecho cultural y educativo. De este modo, la educación musical se consolida como un espacio de construcción de identidad, diálogo intercultural y transformación social, contribuyendo a la formación de estudiantes críticos, conscientes y comprometidos con su realidad cultural.

Bibliografía:

Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI.

Small, C. (1999). Musicking: The meanings of performing and listening. Wesleyan University Press.

Vila, P. (2014). Música e identidad cultural. CLACSO.

La educación musical como herramienta para el fortalecimiento de la identidad cultural en contextos escolares Reviewed by Jorge Molina on enero 21, 2026 Rating: 5 REALIZADO POR: FRANZ SURUGUAY ANDRADE LICENCIADO EN EDUCACIÓN MUSICAL La educación musical cumple un rol fundamental en la construcción ...

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