Por la cuarta fecha d
e la Champions, el equipo italiano destrozó el juego del cuadro español en el mismísimo Santiago Bernabéu.
El Real Madrid está en crisis. Todos los malos síntomas de
una temporada sin fútbol se confirmaron con su segunda derrota consecutiva en
el Santiago Bernabéu. Goleado por el Barcelona en el clásico liguero y con una
debilidad alarmante cuando se esperaba la reacción en Europa, ante un Milan que
explotó las carencias defensivas de un equipo bloqueado al que no encuentra
solución Carlo Ancelotti.
El campeón de Europa es decimoséptimo en la nueva
'Champions'. En el polo opuesto al punto de inflexión que deseaba Ancelotti
tras el varapalo del clásico. Cediendo hasta 40 remates en sus tres últimos
partidos en el Santiago Bernabéu y nueve goles. Un equipo falto de intensidad
que no explota el potencial ofensivo de los considerados mejores jugadores del
mundo y que se adentra en un momento duro sin consecuencias por la altura de la
temporada en la que se produce.
Ahora mismo cualquier rival de cierta entidad, aunque sea un
Milan en horas bajas en Italia, con poco daña mucho al Real Madrid. Nervioso.
Permisivo. Sin intensidad defensiva donde no se debe permitir a ningún equipo
tocar sin sentir el aliento. Apenas tres faltas en el primer acto, con dos
errores de bulto de Tchouaméni que acabaron con la paciencia de la afición del
Bernabéu.
De nuevo obligado a remontar en Europa. Un capítulo repetido
en exceso. Habrá un momento que el Bernabéu no entre en combustión y se canse
de tirar del equipo. Esperaba una reacción con carácter de un equipo
descansado, la que demanda la goleada recibida en su estadio en el clásico. Y no
llegó por lo endeble que se ha convertido. Cuando parecía que aumentaba la
entrega al ver a Mbappé defender una acción, a Bellingham robar lanzándose o la
entrega de Fede Valverde. Un fallo de concentración lo tiró todo por tierra de
nuevo.
Lo cometió Tchouaméni en un saque de esquina y Militao llegó
tarde a la cobertura. Ya había rematado a placer en el primer palo Thiaw,
asestando un golpe a la intención madridista de agradar con un juego que no
llega. No logra dar con la tecla Ancelotti. Y ya son demasiados partidos.
Castigado en su banda derecha, que reforzó con Fede Valverde como ayuda a Lucas
Vázquez, superado por la potencia de Leao y con las incorporaciones de Theo.
El único cambio tras el revolcón del clásico fue la
presencia de Modric. Y este Real Madrid pide más mano de entrenador. Sin mirar
galones, algo difícil de ejecutar. Mbappé, con ganas de goles que le acerquen a
su identidad, había avisado con un disparo cruzado nada más alzarse el telón
con el emotivo homenaje a la Comunidad Valenciana.
Pronto se vio el flanco débil del Real Madrid, con la
primera incorporación de Theo Hernández que detenía Lunin. Pero nada pudo
hacer, indefenso, tras un saque de esquina en el testarazo de Thiaw. Por
enésima ocasión se desplegaba el escenario de la remontada europea en el
Bernabéu. Con una rápida reacción cuando Tchouaméni, sintiéndose señalado,
ponía un pase en profundidad a Mbappé que dejaba un regate de calidad y un
disparo potente ante el que se lució Maignan.
Se esperaba a un Vinícius con ganas especiales de brillar
tras lo ocurrido con el Balón de Oro. El Milan, endeble defensivamente, parecía
la víctima idónea. Y Paulo Fonseca se protegió con defensa de cinco. Su plan
daba resultado hasta que 'Vini' fue derribado por Emerson en una acción
protestada por todo el conjunto italiano. El colegiado dudó y acabó pitando
penal. Quien no dudó fue el brasileño en la mejor ejecución de una pena máxima
desde que las lanza. Con paradiña y toque suave a la red.
El primer paso estaba dado pero las dudas no se habían
despejado. El Milan se sintió cómodo en cada posesión y Lunin se lucía con su
primer paradón de la noche, asumiendo el rol salvador de Courtois al volar al
palo para sacar el disparo ajustado de Reijnders. Impotente de nuevo en un
fallo en el inicio de jugada de Tchouaméni, tras sacar un disparo seco abajo de
Leao, que recibió de espaldas y se giró sin ser encimado por Militao, cuando
Morata, el más atento a la jugada, mandó a la red el rechace para convertir al
Real Madrid en su víctima preferida. El equipo al que más marcó en su carrera.
Un nuevo intento a la carrera de Mbappé, frustrado en el
remate por Maignan, fue el último intento del primer acto antes de la
frustración del segundo. Nunca hubo ambiente de remontada por las malas
sensaciones que transmitieron los jugadores madridistas en el césped.
Bloqueados, sin generar acciones ofensivas de peligro en equipo, solamente
desde acciones individuales que no encontraron el gol.
De nuevo inferior al rival en la segunda parte, sin imponer
su imponente físico, sin su habitual capacidad de reacción tras los golpes en
la 'Champions'. Un disparo blando de Vinícius en el arranque dio paso un
sentimiento de debilidad, temblando en cada carrera de Leao.
Otra vez salvado por Lunin con la parada del partido a un
cabezazo de Leao tras centro de Emerson. Debilidad por ambos costados. Sin
marca de los centrales. De nuevo la impotencia de Mbappé, infeliz como 9, en
remates desesperados que no encuentran el gol. Con Bellingham mascando ansiedad
en cada disparo, rematando a la grada la más clara, cuando llegó la sentencia.
Ya había estrellado en la cruceta un remate de espuela tras
córner Morata cuando Leao explotó su potencia, sin tambalearse ante el intento
de frenarlo de Militao, empequeñeciendo a Lucas en carrera para dejar clara la
necesidad de acudir al mercado para cubrir la baja de Carvajal. Reijnders
fusilaba a Lunin e impulsaba el peor momento del Real Madrid en años. Esta vez
no hubo espacio para la heroica y hasta se anuló un tanto de Rüdiger. El
campeón queda tocado en su orgullo.
El Deber
No hay comentarios.: