Realizado por:
Noelia Jerez Gallardo
Ingeniera Informática
Para lograr este cambio de
mentalidad, es fundamental fomentar la curiosidad sobre el "cómo
funciona". Cuando un estudiante deja de ver a la tecnología como una caja
negra mágica y empieza a entender que detrás de cada red social hay algoritmos
diseñados para retener su atención, desarrolla un sentido crítico vital. Ser un
creador de tecnología no significa necesariamente que todos deban ser
programadores expertos, sino que tengan la capacidad de usar la lógica y la
creatividad para proponer soluciones. Al diseñar una aplicación sencilla,
editar un video con propósito social o gestionar un blog, el joven experimenta
el poder de su propia voz digital. Esta experiencia les enseña que la
tecnología es un lenguaje, y como cualquier idioma, lo más importante no es
solo saber leerlo, sino ser capaz de escribir tus propias historias y mensajes
con él, evitando caer en las trampas de la desinformación o el uso excesivo y
sin sentido.
La ciudadanía tecnológica implica
también entender la ética del mundo virtual. Formar estudiantes responsables
significa hablar de respeto, de huella digital y del impacto que nuestras
acciones tienen en los demás, incluso cuando no los vemos cara a cara. Un
creador consciente sabe que su trabajo tiene consecuencias y busca que su paso
por internet sea positivo. En lugar de prohibir las pantallas, el enfoque
educativo debe centrarse en darles un propósito. Si un alumno utiliza su
smartphone para documentar un proyecto científico o para crear una campaña de
concientización sobre el reciclaje, la pantalla deja de ser una distracción
para convertirse en un microscopio o en un megáfono.
Finalmente, el papel de los
educadores y padres es acompañar en este proceso de descubrimiento,
incentivando el pensamiento lógico y la reflexión constante. No se trata de
saturar a los jóvenes con términos complejos, sino de conectar la tecnología
con sus intereses y con los valores de la convivencia social. Al integrar el
diseño, la lógica y la ética, estamos construyendo una base sólida para que los
estudiantes de hoy no sean solo víctimas de las tendencias digitales, sino los
líderes que diseñen plataformas más justas y creativas. La verdadera
alfabetización digital es aquella que nos devuelve el control, la que nos
permite apagar la pantalla cuando es necesario y la que nos motiva a encenderla
con una idea clara de qué queremos construir.

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