Noelia Jerez GallardoIngeniera Informática
En la
actualidad, la Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en una herramienta
cada vez más utilizada por los estudiantes en el ámbito educativo. Programas
que ayudan a resolver ejercicios, buscar información, redactar textos o
reforzar el estudio como parte de la vida escolar. Por esta razón, es
fundamental reflexionar sobre su uso responsable y ético, especialmente en la
etapa de secundaria, donde se forman valores, actitudes y hábitos de
aprendizaje. La Inteligencia Artificial puede entenderse como una tecnología
que permite a las computadoras realizar tareas que antes solo podían hacer las
personas, como analizar información, responder preguntas o proponer soluciones.
En la educación, la IA puede apoyar el aprendizaje, facilitar la investigación
y ayudar a comprender mejor los contenidos científicos y académicos. Sin
embargo, su uso debe estar orientado al aprendizaje consciente y no al
facilismo.
Uno de los
principales aportes de la IA en la educación es el acceso rápido a la
información. Los estudiantes pueden investigar temas, aclarar dudas y reforzar
conocimientos. No obstante, es importante recordar que no toda la información
que brinda la IA es correcta o adecuada. Por ello, el estudiante debe aprender
a analizar, comparar fuentes y desarrollar pensamiento crítico, una habilidad
clave en la formación científica. El uso responsable de la Inteligencia
Artificial significa utilizarla como una herramienta de apoyo y no como un
sustituto del esfuerzo personal. Copiar respuestas o trabajos completos sin
comprender el contenido limita el aprendizaje y afecta el desarrollo
intelectual. La educación busca formar estudiantes capaces de razonar, reflexionar
y construir conocimientos propios, no solo de reproducir información. Desde el
punto de vista ético, el uso de la IA debe basarse en valores como la
honestidad, la responsabilidad y el respeto. Presentar como propio un trabajo
realizado por una herramienta digital va en contra de los principios educativos
y debilita la formación integral del estudiante. Además, estas prácticas
afectan la confianza entre estudiantes y docentes.
Otro
aspecto importante es el cuidado de la información personal. Muchas plataformas
basadas en Inteligencia Artificial solicitan datos personales. Por ello, los
estudiantes deben aprender a proteger su privacidad, evitar compartir
información sensible y usar estas herramientas con responsabilidad y
orientación. En el contexto de las Unidades Educativas de Bolivia, la
Inteligencia Artificial debe contribuir al fortalecimiento del aprendizaje
científico, el pensamiento crítico y los valores comunitarios. La tecnología,
bien utilizada, puede apoyar el estudio de las ciencias, la comunicación, la
lectura y la resolución de problemas, siempre acompañada por la guía del
docente. El rol del docente es fundamental, ya que orienta el uso adecuado de
la IA, promueve el aprendizaje reflexivo y enseña a los estudiantes a utilizar
la tecnología de manera consciente. De esta forma, la Inteligencia Artificial
se convierte en una aliada para la educación y no en un obstáculo para el
desarrollo del pensamiento humano.

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