Las comunidades del pueblo Weenhayek enfrentan una de las peores crisis de los últimos años debido a la alarmante escasez de sábalo, una situación que amenaza directamente el sustento económico y la seguridad alimentaria de cientos de familias nativas de la región.
Francisco Pérez Nazario, capitán grande del pueblo
Weenhayek, informó con profunda preocupación que durante el actual ciclo de
migración únicamente ha logrado pasar un cardumen por el caudal. Hasta el
momento, los monitoreos en la zona no muestran indicios de que nuevos bancos de
peces estén ingresando al río.
Las bajas temperaturas y los frentes fríos que golpean con
fuerza a la región se han consolidado como el principal factor ambiental que
frena el curso normal de la pesca. El frío extremo altera el comportamiento
migratorio del pez, impidiendo que suba por el río de la manera en que
habitualmente lo hace en esta época del año.
"Este tiempo no nos ayuda nada, lamentablemente el
frío. Seguimos esperando, pero parece que vamos a perder las esperanzas",
manifestó con resignación Pérez Nazario, reflejando el sentir de un sector que
ve cómo los días pasan sin que la situación mejore.
Más allá del factor climático, la dirigencia indígena apuntó
contra la falta de regulación y la competencia desleal en el río. Pérez Nazario
denunció una masiva incursión de pescadores ajenos a las comunidades
originarias —en su mayoría personas criollas— que operan sin respetar los
códigos de convivencia del Pilcomayo.
Entre las irregularidades más graves, se señaló el uso
indiscriminado de la "gallera", una modalidad de red cuya utilización
está estrictamente prohibida por las leyes ambientales debido a su impacto
destructivo en la fauna acuática. Ante este escenario, la capitanía grande ha
formalizado una exigencia urgente a las autoridades competentes para que
intensifiquen de manera inmediata las tareas de control y fiscalización en las
riberas.
A esto se suma el constante asedio de flotas de chalanas que
saturan el río. "Hay muchas chalanas que rodean y muchos pescadores que
trasladan sus embarcaciones de arriba para abajo siguiendo al pescado. Ellos
siguen al cardumen por donde va", detalló, explicando que esta persecución
intensiva interrumpe el libre tránsito de las especies.
En contraposición a la explotación desmedida, el líder
indígena remarcó el compromiso ambiental de sus bases, quienes mantienen una
conducta de estricto apego a las normativas vigentes y a los espacios
delimitados tradicionalmente.

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