El presidente afirmó que la captura de Sebastián Marset alteró redes económicas y sociales todavía bajo investigación. También relacionó el conflicto que paralizó el país con intereses del narcotráfico
El presidente Rodrigo Paz afirmó este viernes que el narcotráfico penetró movimientos económicos e instituciones, y sostuvo que la captura del uruguayo Sebastián Marset provocó un remezón en esas estructuras. En su exposición ante el foro económico de Cainco, vinculó además ese poder ilegal con la crisis social de 53 días que precedió a la declaratoria del estado de excepción.
“En este país hay narcoterrorismo, en este país hay terroristas y hay narcotraficantes”, declaró. Paz aseguró que detener a Marset fue uno de los mayores desafíos de su gestión porque esa operación generó “un desequilibrio” en distintos niveles de la organización que el acusado había montado en Bolivia.
Marset fue capturado el 13 de marzo de 2026 en Santa Cruz y trasladado a Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico y lavado de dinero. Entonces, Paz calificó la operación como un “punto de inflexión” en la lucha contra el crimen organizado.
“El narcotráfico estaba vinculado estrechamente a diferentes niveles de movimientos y de finanzas”, afirmó. Añadió que esa relación generó conflictos y “crisis hasta institucionales, porque el narcotráfico alimenta a instituciones”.
La presencia de Marset en Bolivia había sido establecida por organismos de inteligencia de varios países a finales de 2022. Sin embargo, Marset huyó en julio de 2023 durante un operativo policial en Santa Cruz. Logró burlar a la policía y permaneció prófugo por más de dos años con identidades falsas. Funcionarios de Segip y de Migración fueron procesados por estas acciones.
Paz también sostuvo que “los 53 días fueron un intento de romper la democracia y la estructura constitucional del país” y los situó dentro de una ofensiva dirigida a frenar las transformaciones impulsadas por su gobierno.
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