La sede de gobierno vivió este jueves una jornada de alta tensión luego de que mineros cooperativistas protagonizaran violentos enfrentamientos con efectivos policiales en su intento de ingresar a plaza Murillo. La protesta dejó al menos ocho detenidos, detonaciones de dinamita en pleno centro paceño y una ola de temor que obligó al cierre de comercios e instituciones públicas.
La Central Obrera Boliviana acordó un paro indefinido en un
ampliado el pasado 1 de mayo. Entre las demandas expuestas se mencionaba un
incremento salarial (a pesar que ya se dispuso uno desde enero de este año) y
la exigencia de la abrogación de la Ley 1720. El pasado miércoles 13 de mayo,
la norma fue abrogada. Otra de las demandas asumidas por la COB se relaciona
con los daños provocados por la gasolina desestabilizada, que YPFB aseguró que
no volverá a ocurrir.
A las movilizaciones impulsadas por la COB se sumaron
sectores como el magisterio y los mineros, además de los bloqueos de carretera
protagonizados por sectores afines a la anterior gestión de gobierno del MAS.
En la última semana, y precisamente desde estos sectores, se ha elevado el
pedido de renuncia del presidente Rodrigo Paz.
La movilización, encabezada por afiliados a la Federación
Departamental de Cooperativas Mineras (Fedecomin) de La Paz, descendió desde la
ciudad de El Alto y llegó cerca del mediodía hasta inmediaciones del kilómetro
cero, donde un fuerte contingente policial mantenía resguardado el ingreso a la
plaza Murillo.
En su avance por la calle Potosí y otros accesos al centro
político del país, los cooperativistas hicieron estallar petardos y cachorros
de dinamita contra las filas policiales, mientras los uniformados respondieron
con gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.
Los momentos más críticos se registraron en la avenida
Mariscal Santa Cruz, plaza Obelisco, calle Honda, Yanacocha y alrededores de
plaza Murillo, donde el humo de los agentes químicos y las explosiones
generaron pánico entre comerciantes, transeúntes y funcionarios públicos.
El comandante departamental de la Policía de La Paz, informó
que, durante los disturbios, efectivos de Inteligencia de la Policía arrestaron
al menos a ocho cooperativistas, quienes fueron llevados a celdas de la Fuerza
Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc).
Las detonaciones obligaron al cierre inmediato de puestos de
venta, oficinas públicas y comercios privados, incluyendo dependencias de la
Alcaldía de La Paz. El tráfico vehicular también quedó colapsado por varias
horas en el centro paceño.
Pese a que en la marcha algunos sectores corearon consignas
exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz, la dirigencia de Fedecomin
evitó asumir oficialmente esa demanda y aseguró que la movilización responde a
reivindicaciones sectoriales.
El ejecutivo de Fedecomin La Paz, Ladislao Prado, explicó
que el pliego petitorio incluye la exigencia de respeto a la institucionalidad
minera, nuevas áreas de trabajo, abastecimiento de combustible y provisión de
explosivos para las cooperativas.
No obstante, advirtió que, si el Gobierno no atiende las
demandas del sector, los cooperativistas podrían sumarse al bloqueo nacional
impulsado por organizaciones que exigen la dimisión del mandatario.
En medio del conflicto, el Ministerio de Minería y
Metalurgia posesionó este jueves a Carlos Ergueta como nuevo viceministro de
Minerales Tecnológicos y Desarrollo Productivo Minero Metalúrgico. La cartera
de Estado afirmó que la designación busca fortalecer una política minera
“soberana e innovadora” orientada al desarrollo productivo del país.
El Deber
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